Una chica me está volviendo loco y no piensa parar hasta el
manicomio.
De las bellezas reales, es la que más me ha sacado de mis
cabales.
Morir por ella es el sueño de todo suicida.
Y aunque mi destino sea el infierno, que infierno es todo lo
ajeno a ella.
Cuando me habla, me habla en francés en un perfecto español.
Y son las limitaciones del español mis limitaciones para
describirla.
Mi medio limón, mi decepción de Cupido, mi estafa de
romanticismo, mi desamor a enésima vista, mi nada y, a veces, mi todo.
Lo trágico de nuestra historia es que el único punto final
se aloja debajo de un signo de interrogación.
Pues, ni modo.